Una semana de cien días

Caigamos en un lugar común: es difícil aburrirse en Argentina. Pero agreguemos también que resulta cada vez más complejo informarse. Apenas pasadas las réplicas del discurso del presidente en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, un corte de luz afectó a gran parte del territorio argentino. Horas más tarde, un supermercado de Rosario, perteneciente a la familia de la esposa de Messi, recibió una balacera con amenaza incluída para el diez de la selección argentina.

Intentemos ordenar el caos. La semana política, en realidad, comenzó el día martes cuando la Cámara de Diputados logró finalmente el quórum para sesionar y convirtió en ley el plan de pagos de deuda previsional y el programa de informatización y digitalización de las historias clínicas. La sanción de la llamada moratoria previsional, que contó con 134 votos a favor y 107 en contra pertenecientes a Juntos por el Cambio y Libertarios, fue la primera excusa semanal para que la oposición diera comienzo a su performance bufonesca. En simultáneo, obviamente, pudimos  leer y escuchar en la cadena nacional del círculo rojo y en sus repetidores ad-honorem de las redes sociales, decenas de reproches a una ley que, en lo concreto, permitirá que más de 800 mil personas que por diversas razones no han podido completar sus aportes previsionales, accedan al derecho de una jubilación. Ya tendremos tiempo para analizar las implicancias económicas de esta medida. A juzgar por los antecedentes podemos decir que serán positivas, incluso para quienes la critican y luego la utilizan ¿Cuál era la contrapropuesta? ¿Eliminar 800 mil personas? Mejor evitemos dar ideas a libertarios y afines.

El miércoles llegó el turno del discurso del presidente ante la Asamblea legislativa. Las palabras de Alberto Fernandez, escritas de su puño y letra dicen algunos, lograron dar cuenta de varios avances en aspectos macroeconómicos, políticos y sociales. Quizá faltó un tratamiento más detallado de las dificultades en la microeconomía. Sin embargo, el discurso tuvo un desarrollo consistente, claro y con momentos intenso. El punto cúlmine de esa intensidad lo aportó el apartado dedicado al funcionamiento del Poder Judicial y al desempeño de la Corte Suprema, que envió a dos de sus integrantes a poner la cara en un intento de victimización que, tal vez, fue favorecido por quien dirigió la transmisión. Aunque visto desde otro enfoque, quedó claro que los supremos tienen la cara lo suficientemente dura como para no inmutarse ante el preciso detalle que el presidente realizó respecto del exceso de atribuciones y de la corrupta complicidad que los jueces exhiben en sus actos. Si antes hablábamos de performances bufonescas, la de ese día se la llevó, por unanimidad Fernando Iglesias, nada nuevo. Ausente (¿con aviso?): Máximo Kirchner.

Llegamos así a los capítulos post-asamblea. Aproximadamente tres horas después de finalizada la sesión en el Congreso, gran parte del territorio argentino se quedó sin energía eléctrica. La información señala que una quema de pastizales sacó fuera de servicios una línea de 500kv, y en cadena empezaron a actuar las protecciones en las estaciones transformadoras y a salir otras líneas de servicio. El gobierno, conocedor de andanzas non santas de la oposición tribunera, encaró a través de Sergio Massa un pedido de investigación sobre lo sucedido. Tal vez advirtieron que, casualmente, lo sucedido transcurrió el día del discurso presidencial y en una semana en la que ciertos sectores del poder concentrado del campo comenzaron a agitar sus 4×4 y sus tractores. Ya sabemos, los brujos no existen pero que lock out patronales hay, hay.

En esta mismo sentido nos permitimos sospechar (hemos aprendido a hacerlo con frecuencia) de la amenaza hacia Messi sucedida en Rosario. Tal vez dos personas en moto, una balacera contra el supermercado de la familia de su esposa y una advertencia escrita a mano en un cartón sean señales de un pésimo ataque narco o, aquí la sospecha, una muy berreta operación con pretenciones de internacional. En este sentido nos preguntamos: ¿Quién se beneficia y quién se perjudica con este hecho? ¿El presidente en su discurso mencionó la situación de Rosario? ¿Qué dijo la cadena nacional del círculo rojo sobre lo ocurrido? Iremos en busca de estas respuestas, con el conocimiento de que en Argentina es difícil aburrirse pero además, y esto es lo más grave, mucho más complejo informarse.

Autor: Pablo Ana