Lo dijeron en la tele
El inicio de esta semana nos trajo la noticia del fallecimiento de María Kodama. Voy a ser auto referencial por unos minutos. Por cuestiones de la vida, todo lo que rodeó a la noticia de la muerte de Kodama lo fui pasando por alto. Sin atención. Pero es difícil escapar a los contenidos mediáticos. Tanto es así que, el día lunes, en ocasión de subirme a un camión de auxilio mecánico, como acompañante, por una cuestión fortuita, me entero por la radio que los restos de Kodama iban a ser sepultados en el exterior. Hasta ahí todo bien. Más de lo mismo. Sin embargo la sorpresa me invade cuando el chofer del auxilio, luego de reflexionar unos segundos afirmó: “Este viejo no tiene más herederos, ahora seguro que Cristina se queda con todo”.
Mi cara de sorpresa creo que sirvió de barrera para evitar la inmediata continuidad de comentarios similares, y al mismo tiempo anticipó un contra-ataque. Por la experiencia adquirida uno ya intenta dar estas discusiones de una manera solapada, porque, como me respondió una persona en otro momento “ni ganas de hablar de política”. Entonces la opción es hacer como si no habláramos de política. El resultado de la charla, a esta altura, es anecdótico. Alcanza con sintetizar que el chofer terminó afirmando que el mejor gobierno de los últimos veinte años fue el de Néstor Kirchner pero que después vino “la vieja esta” y todo empeoró.
Salgamos del tono autorreferencial para intentar algunas conclusiones:
1) El relato construído por las voces hegemónicas, no solamente la de los medios, es perfecto. Kirchner llegó, hizo cosas buenas, lamentablemente se murió, vino Cristina y arruinó todo. Por su ley de medios (que en realidad se sancionó en el 2009, con Néstor vivo), por sus estatizaciones, por sus cadenas nacionales, por su oratoria perfecta, por sus carteras, por sus hijos y hasta por su condición de mujer.
2) La difusión del relato construído fue perfecto. Cualquier persona mal informada puede expresar de manera sencilla lo que vio en imágenes recortadas y escuchó en frases sueltas hasta el infinito: Lazzaro Baéz tenía autos guardados en un galpón; López tiraba bolsos en un convento a la noche; había personas que se juntaban a contar plata en la rosadita; la morsa es Anibal Fernandez, el cadáver de Néstor no estaba en el cajón, Florencia Kirchner tenía plata escondida en cajas de seguridad de un banco, se robaron un PBI entero, etc, etc, etc.
3) Para quienes se acercan a la realidad por la vía de los medios tradicionales entra en funcionamiento un especie de filtro burbuja auto-impuesto, sin la necesidad de recurrir al uso de mecanismos sofisticados de influencia. Bajo este filtro los consumidores eligen la tevé, el diario y la radio que dicen cosas parecidas a las que ellos piensan. Y acceden a esos contenidos para pasar el rato, porque son divertidos, porque en realidad jamás los influenciaron con alguna idea falsa, nunca. Además, dicen, “ni ganas de hablar de política”, sólo escucho para divertirme. Un virtuoso círculo vicioso.
4) Para quienes fingen informar es como pescar en una pecera. El público está ahí para ver, leer o escuchar lo que ya saben que le van a dar para ver, leer y escuchar. Cristina Pérez no llamó a Grabois para escuchar los argumentos de Grabois. Cristina Pérez llamó a Grabois para decirle lo que quieren escuchar los que escuchan a Cristina Pérez. Los argumentos respecto del tema que origina la entrevista no son importantes. La veracidad de la información y, en consecuencia, la información como categoría tampoco. Lo importante es que la conductora de radio cumpla en decirle al entrevistado lo que quienes la escuchan saben que le va a decir. Aunque para cumplir con ese objetivo, la búsqueda de la verdad quede de lado.
5) El cruce al terreno del paroxismo se produce mediante el traslado de este mecanismo a la política. No importan los argumentos de arqueólogos, de antropólogos, de pueblos originarios, etc. Lo que importa es conseguir 30 votos positivos para aprobar, en la cámara de diputados, una resolución de tres artículos en la que se rechaza la argentinidad del pueblo mapuche. Dice el proyecto impulsado por el gobierno de Suárez, con apoyo del senador Alfredo Cornejo y las hurras desde Twitter de Macri: “Los mapuches no deben ser considerados pueblos originarios argentinos en los términos del artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales”. Una afirmación que no pretende dar un debate sino expresar lo que el electorado de Cambia Mendoza sabe que sus representantes van a decir.
6) ¿Cómo impacta en las nuevas generaciones este mecanismo? Un sondeo de opinión efectuado entre 1400 jóvenes argentinos de 16 a 29 años, durante el mes de marzo, revela que casi el 25 por ciento se informa a través de la televisión. Le siguen, con porcentajes similares, twitter y portales digitales. El 50 por ciento de los casos analizados tiene desconfianza en el Estado como principal responsable de garantizar los derechos de la población y desacuerdo con la idea de que la política sea una herramienta transformadora. El 32,2 por ciento cree que la dolarización de la economía es la salida para la inflación. El 20,4 por ciento se siente representado por Milei y el 12,5 por ningún político.
El mecanismo parece funcionar a la perfección. Ni ganas de hablar de política tienen los jóvenes. Urge una fuerte autocrítica puertas adentro.
Autor: Pablo Ana

