El reino del revés
Paradojalmente, durante esta semana de la Memoria hemos recordado (y algunos recién se han enterado) que piezas claves del contrato democrático aún siguen sostenidas por pinzas. Mencionemos algunas situaciones que tal vez ya no sean noticia, si es que alguna vez lo fueron para los grandes medios de la provincia, pero que ilustran con claridad esta afirmación.
Primera: el candidato a gobernador por el frente Cambia Mendoza presentó junto a Miguel Angel Pichetto una denuncia penal contra Alejandro Marmoni, titular del INAI, por extralimitarse en la entrega de tierras en Mendoza a favor de (cito) “supuestas comunidades mapuches”. Y fue por más, ya que ofreció una disertación en la Universidad Nacional de Cuyo titulada Conflicto mapuche. Y eso no fue todo ya que los medios de la Universidad Nacional de Cuyo (que a esta altura debería llamarse de Cornejo) censuraron notas del antropólogo Diego Escolar en las que se brindaba argumentos sólidos y científicos con los que se demuestra que sí hubo pueblos mapuches en Mendoza. Ayer, en la sesión del consejo superior de esa universidad, la mayoría oficialista se negó a tratar un pedido de informe sobre este tema, solicitado sobre tablas y se resolvió que quede en comisiones. O, podríamos arriesgar, que muera en comisiones.
Segunda: Dos militantes del Partido Obrero fueron detenidos en Mendoza y permanecieron encerrados durante una semana por realizar una protesta pacífica. El fiscal de tránsito Fernando Giunta les abrió una causa por corte de calles, les aplicó la figura de reiterancia y ordenó que los trasladaran a un penal. Se les aplicó el artículo 194 del código penal. En una clara persecución que en palabras del fiscal cuenta con la colaboración de la policía ya que «En cada marcha, los efectivos policiales hacen un acta de procedimiento donde individualizan a las personas que han estado cortando la calle. Son declaraciones de funcionarios públicos que después ratifican en fiscalía y nosotros corroboramos además que hayan causado un perjuicio para la gente. Con eso, ya logramos imputarlas». Un mecanismo perfecto para la inoculación de temor en la sociedad, que cuenta con el aval del gobierno provincial. La organización social advirtió que lo que ellos hicieron es lo mismo que dirigentes de Cambia Mendoza (incluido Cornejo) realizaron en varias oportunidades, por ejemplo durante la pandemia. Pero el fiscal Giunta asumió el año pasado como titular, y tal vez vio coartada la posibilidad de hacer justicia con los piqueteros del gobierno provincial.
Tercera: El lunes pasado un grupo de fanáticos religiosos ingresó a la sala de arte del rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo y destruyó las obras que conformaban la muestra 8M Manifiestos visuales por considerarla «ofensiva» y una «falta de respeto» a sus creencias. Cuando distintos grupos católicos comenzaron la campaña en contra de la muestra, la Arquidiócesis de la Iglesia Católica en Mendoza emitió un comunicado en el que aseguró que algunas obras expuestas en el Universidad “ejercen violencia simbólica sobre signos religiosos cristianos”. Es decir, la iglesia emitía un comunicado sobre una muestra de arte que se desarrollaba en una universidad pública y laica. Pasado el ataque, las denuncias y las explicaciones en conferencia de prensa, la rectora Esther Sanchez declaró que la Arquidiócesis es muy respetuosa de la libertad de expresión y que en ningún momento pidieron que se levantara la muestra. Pero agregó un dato que de tan pequeño tal vez pasó inadvertido. Contó que luego del comunicado la Universidad le solicitado una reuníón al vocero de la Iglesia el día domingo a la noche cuando vieron que la escalada de violencia, hasta ese momento virtual, era muy grande. Repasemos, la Arquidiócesis le cuestiona a la universidad pública y laica el contenido de una muestra de arte. Son muy respetuosos. Y la Universidad pública y laica le pide una reunión a la Arquidiócesis, estimamos que para dar explicaciones de algo relacionado a la muestra. Las artistas cuentan que el día de la inauguración la Rectora mostró un gran entusiasmo por la propuesta. La Rectora dice ahora que hay que propiciar el diálogo. ¿El diálogo con quién nos preguntamos? ¿Con la Arquidiócesis, con el grupo de fanáticos? ¿Con quién tiene que propiciar una Universidad pública sobre el contenido de una muestra de arte?
En todo los casos señalados los principales medios de Mendoza han ocupado el rol perverso al que nos tienen acostumbrados. Esto se tradujo en acciones que apuntan a: tratar superficialmente los temas (en el mejor de los casos), utilizar los más dañinos estereotipos, habilitar la expresión de opiniones temerarias, extremar las posiciones y evitar discutir sobre el fondo de las temáticas. En síntesis, negar lo evidente y lo indiscutible. No es discutible la presencia de pueblos originarios en Mendoza. No es discutible que en Mendoza encarcelan y persiguen sólo a militantes políticos opositores. No es discutible que la Universidad es pública y laica.
Todas estas certezas anulan cualquier posibilidad de opinar en un sentido contrario. No todo se puede discutir. No vivimos en el reino del revés ¿O tal vez sí? El actual secretario de cultura de Godoy Cruz durante su paso por la gestión provincial no contrató el mejor equipamiento posible para la tan tradicional fiesta de la vendimia, ni tampoco los mejores equipos para la restauración de la cúpula del ECA. Ya conocemos los resultados. Sin embargo hoy parece gozar nuevamente de una excelente reputación dentro del mundo artístico local ¿A fuerza de políticas públicas o discrecionales? Ya conocemos la respuesta. Es sólo un ejemplo al azar, porque como dijo María Elena, ya sabemos que en el reino del revés, un ladrón es vigilante y otro es juez.
Autor: Pablo Ana

