De cuando la realidad supera la ficción

Los bomberos tomarán sus dosis matutinas de soma -ansiolítico o antidepresivo- y, a través de sus replicantes influencers, quemarán en el olvido libros y artistas a puro bombardeo de posverdad. Para completar su jornada laboral, redactarán, con ayuda de la IA, sus informes en neolengua twittera. Obtendrán su paga: veinticuatro horas de vida impune.