23 de septiembre. Derechos Políticos para las mujeres

El 23 de septiembre se conmemora el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer. Esta fecha que en el calendario feminista remite a 1947 y al momento de la promulgación de la ley 13010 de voto femenino implicó un antes y un después en la vida concreta de las argentinas. Esta ley, también conocida como ley evita, establece en su primer artículo que “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”.

Votar y ser elegidas

Desde principios del siglo XX mujeres provenientes de diversos ámbitos, clases e ideologías comenzaron a organizarse y a exigir derechos que hasta ese momento les están vedados. Asuntos como la protección de los derechos laborales, el acceso a la educación, los derechos políticos, los derechos civiles, eran todos temas que les preocupaban. Entre quienes destacan aparecen las feministas de nuestra primera ola: la política socialista Alicia Moreau de Justo, la médica y política Elvira Rawson, la farmaceútica y médica Julieta Lanteri, quien especialmente estuvo involucrada en la lucha por el voto femenino. Creó el partido sufragista y logró en 1911, mediante una acción judicial, que se le permitiera votar en las elecciones municipales. Fue la primera mujer en votar en América Latina.

En 1912, al sancionarse la Ley Nacional de Elecciones 8871, la Ley Sáenz Peña, el voto se convirtió en universal, secreto y obligatorio en nuestro país. Sin embargo, sabemos que ese universal solamente comprendía a los ciudadanos varones nativos argentinos. Las mujeres no estábamos comprendidas en esa universalidad. Un año antes, en 1911, Alfredo Palacios, diputado socialista, había presentado un proyecto de ley de voto femenino que ni siquiera fue tratado sobre tablas. Las mujeres éramos consideradas incapaces por el Código Civil de 1871. La igualdad política recién llegaría en el 47 con la ley de voto femenino. Hasta ese momento  no se nos reconocían capacidades para ocupar el espacio público, para esgrimir argumentos en nombre de la ciudadanía, para tomar decisiones racionales como sí podían hacerlo los varones por el solo hecho de serlo. La biología era destino para unos y otras.

Los derechos políticos de las mujeres pudieron ejercerse por primera vez el 11 de noviembre de 1951 cuando por fin las mujeres fuimos reconocidas como sujetas y entonces votar en nuestro país. El acceso a los derechos políticos implicó no solamente poder votar y ser elegidas, sino también la incorporación de temas, perspectivas y formas de ver el mundo que hasta entonces no habían sido tenidos en cuenta. Durante las primeras décadas esto quedó más bien limitado a una visión tradicional del rol de las mujeres asociado a la maternidad, las tareas de cuidado, los afectos, el hogar y las tareas sociales. Sobre el final del siglo XX y el siglo XXI la agenda se fue diversificando enriquecida por los aportes del movimiento feminista e incorporó una mirada diversa y múltiple que permitió un amplio abanico de temáticas al que la perspectiva masculina de la política es ciega. En este recorrido fueron fundamentales para la participación política de las mujeres, las leyes 24.012 de Cupo Femenino, sancionada en 1991, y 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política, del 2017.

El camino de los derechos de las mujeres y los sectores subalternos muestra que las conquistas son históricas, colectivas y situadas. Nunca definitivas. Que hay momentos de avance y de reflujo. Y que la hora marca los lugares donde actuar.

Valeria Hasan